La mayoría de los responsables de seguridad no fracasan por falta de compromiso, experiencia o inversión. Se enfrentan a un problema estructural que los enfoques tradicionales de la cultura de la seguridad nunca se diseñaron para resolver.
La brecha entre la inversión en cultura de la seguridad y los resultados coherentes en este ámbito no es una brecha de concienciación o de intención.
Es una laguna en la ejecución.
Los procedimientos se interpretan de forma diferente en los distintos centros. Las medidas correctoras se llevan a cabo de forma administrativa en lugar de sustantiva. Se desarrollan patrones de cuasi incidentes sin que sirvan de base para la evaluación de riesgos. El aprendizaje de los incidentes se queda atrapado en equipos individuales en lugar de fluir por toda la organización.
La brecha en la ejecución de la seguridad es real, estructural y existe en la mayoría de las organizaciones que gestionan la seguridad en varios equipos, centros o entornos operativos. Esta guía explica de dónde viene y qué hay que hacer para cerrarla.
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