Acerca de Greenyard

Greenyard es líder mundial en frutas y verduras frescas, congeladas y preparadas, y cuenta con operaciones en numerosos países. A medida que la organización crecía, Greenyard quería aunar la experiencia local mediante procesos, datos y métodos de trabajo más coherentes en materia de calidad, seguridad alimentaria y medio ambiente, salud y seguridad.

Lo que muestra este estudio de caso

Este caso práctico explica cómo Greenyard utiliza Bizzmine para integrar los procesos de calidad, seguridad alimentaria y medio ambiente, salud y seguridad (EHS) en todas sus operaciones internacionales:

  • estandarizar la gestión de reclamaciones en 10 fábricas de cuatro países

  • centralizar la gestión de la documentación sobre calidad y seguridad alimentaria

  • mejorar la elaboración de informes de calidad, la visibilidad de las tendencias y el aprendizaje entre centros

  • definir con mayor claridad las responsabilidades, los flujos de trabajo y el seguimiento

  • Reducir la tasa de reclamaciones en un 20 % a lo largo del tiempo

  • Ampliar el enfoque integrado a la gestión de incidentes de salud y seguridad

Sector
Fabricación de productos alimenticios
Sede central
Bélgica
Empleados
>8600

«A lo largo de los años, hemos reducido la tasa de reclamaciones en un 20 %, lo cual es bastante».

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Olivier Galard
Director de Sostenibilidad, Calidad, Salud y Seguridad del Grupo

Cómo Greenyard está estandarizando los procesos de calidad, seguridad alimentaria y medio ambiente, salud y seguridad, conectando a los equipos y transformando los datos operativos en conocimientos compartidos en todas sus operaciones internacionales.

Greenyard es uno de los principales proveedores mundiales de frutas y verduras frescas, congeladas y preparadas. En todas sus operaciones internacionales, la sólida experiencia local siempre ha desempeñado un papel importante en materia de calidad, seguridad alimentaria y salud y seguridad.

A medida que la organización iba evolucionando, la siguiente oportunidad consistió en integrar esos conocimientos especializados mediante procesos, datos y formas de trabajar más coherentes.

Ese proceso comenzó en Greenyard Frozen. En 2019, la división contaba con diez fábricas repartidas por Bélgica, Francia, el Reino Unido y Polonia. Cada planta había desarrollado sus propios métodos para la gestión de documentos y los procesos clave de calidad, con el apoyo de una combinación de sistemas locales, Word, Excel, correo electrónico y servidores compartidos.

Greenyard quería dotar de una mayor estructura a los procesos que abarcaban distintas sedes, países y departamentos, sin dejar de contar con una estrecha participación de los equipos operativos.

Lo que comenzó con la gestión de reclamaciones se convirtió en una gestión centralizada de documentos y en una mejora de los informes de calidad. Greenyard está aprovechando ahora esa experiencia en la gestión de incidentes de salud y seguridad, ampliando su enfoque integrado al ámbito más amplio de EHS y QHSE.

Puntos clave

  • Greenyard Frozen inició su proceso de estandarización en diez fábricas repartidas por cuatro países.

  • La gestión de reclamaciones se convirtió en el primer proceso importante común a todas las plantas que se implementó en Bizzmine.

  • La gestión centralizada de documentos sentó las bases comunes para la documentación sobre calidad y seguridad alimentaria.

  • Los flujos de trabajo compartidos mejoraron la transparencia, la asignación de responsabilidades, el seguimiento y la colaboración entre equipos.

  • Unos datos de calidad más coherentes facilitan el análisis de tendencias, la evaluación comparativa interna y el intercambio de buenas prácticas.

  • Greenyard redujo su índice de reclamaciones en un 20 % con el paso del tiempo.

  • Bizzmine ahora también da soporte a la gestión de incidentes de salud y seguridad, la elaboración de informes y la supervisión centralizada.

  • Greenyard está estudiando ampliar el uso de Bizzmine a las medidas correctivas y preventivas (CAPA), las auditorías internas, las inspecciones y otras entidades.

El reto

Conectar la experiencia local en una organización internacional

Las divisiones y entidades de Greenyard han funcionado tradicionalmente con un alto grado de independencia. Esto ha permitido a los equipos locales desarrollar prácticas de calidad, seguridad alimentaria y salud y seguridad en el trabajo adaptadas a sus propias necesidades operativas.

A medida que Greenyard iba desarrollando un enfoque más integrado, se presentó la oportunidad de vincular más estrechamente esas prácticas.

Dentro de la división de productos congelados, diez fábricas repartidas por cuatro países trabajaban con distintos entornos de gestión documental. Algunas contaban con sistemas específicos, mientras que otras dependían en mayor medida de Word, Excel, el correo electrónico y los servidores compartidos. La automatización de procesos como la gestión de reclamaciones, las medidas correctivas y preventivas (CAPA) y la gestión de auditorías también variaba de una sede a otra.

En cada planta, estos enfoques facilitaban las operaciones diarias. A nivel divisional, sin embargo, la recopilación de información exigía un mayor esfuerzo. Comparar datos, elaborar informes centralizados e identificar tendencias comunes entre las distintas fábricas suponía un trabajo manual considerable.

Greenyard vio la oportunidad de crear una base común que facilitara la conexión, la comparación y el uso de los conocimientos y los datos locales en toda la división.

Cuando la gestión de reclamaciones se convierte en un proceso que abarca varias sedes

La gestión de reclamaciones demostró por qué esa conexión era importante.

Una sola reclamación podría afectar a una de entre diez fábricas, cuatro idiomas y partes interesadas de los departamentos de calidad, compras, ventas, atención al cliente, producción y TI.

Para lograr la coherencia, fue necesario llegar a un acuerdo sobre las clasificaciones, las responsabilidades, las notificaciones, los plazos y el seguimiento.

Esto hizo que la gestión de reclamaciones fuera mucho más que un simple flujo de trabajo administrativo. Se trataba de un proceso multifuncional de calidad y seguridad alimentaria en el que la información debía circular de forma fiable entre personas, departamentos y sedes.

Un enfoque común también haría que los datos resultantes resultaran más útiles. Una información coherente sobre las reclamaciones podría facilitar el análisis de tendencias, la evaluación comparativa interna y una mejor comprensión de en qué ámbitos las medidas de mejora podrían tener un mayor impacto.

Sigue la trayectoria de Greenyards

Olivier Galard explica cómo Greenyard está conectando procesos, datos y equipos en todas sus operaciones internacionales. Descubre cómo la estandarización y el aprendizaje compartido están impulsando una mejora cuantificable.

La solución

Empezar por un proceso que conecte a la organización

Greenyard comenzó a explorar Bizzmine en 2019, y en 2020 se llevó a cabo un proyecto de implantación a nivel de división. La gestión de reclamaciones se convirtió en la principal prioridad.

El orden era importante.

En lugar de partir de un proceso aislado, Greenyard optó por uno que requería la colaboración entre diferentes departamentos y entidades. El diseño del flujo de trabajo implicó acordar cómo debía funcionar la gestión de reclamaciones en toda la división, incluyendo las responsabilidades, las acciones necesarias, las notificaciones y la escalación.

El enfoque basado en procesos de Bizzmine contribuyó a ese objetivo. Greenyard pudo plasmar el proceso acordado en flujos de trabajo digitales estructurados y lograr que las partes interesadas pertinentes adoptaran una forma de trabajo común.

Por lo tanto, la implementación fue más allá de la simple digitalización de un proceso administrativo ya existente. Se creó una estructura compartida que permitía a los distintos equipos gestionar las reclamaciones de forma coherente en todas las sedes.

Creación de una base común para la gestión de la calidad

La gestión de reclamaciones sirvió de punto de partida para la siguiente fase.

Posteriormente, Greenyard implantó un sistema centralizado de gestión documental en toda la división de productos congelados. Los equipos locales de calidad unificaron la documentación en una estructura común, lo que permitió adoptar un enfoque más coherente a la hora de controlar y distribuir la información sobre calidad y seguridad alimentaria entre todas las fábricas.

La elaboración de informes se desarrolló en paralelo.

Dado que la información se recopila cada vez más a través de procesos compartidos, Greenyard ha conseguido una mayor visibilidad del rendimiento en materia de calidad, incluidos los índices de reclamaciones. Bizzmine también se integra con el entorno de inteligencia empresarial (BI) del Grupo para facilitar la elaboración de informes y análisis más amplios sobre el rendimiento.

Esto supuso una nueva oportunidad para la gestión de la calidad en múltiples centros.

Disponer de datos más coherentes facilita la identificación de tendencias y de las ubicaciones con mejores resultados. Greenyard puede comprender qué funciona bien en esos centros y convertir esa experiencia en buenas prácticas que puedan difundirse más ampliamente.

Por lo tanto, los datos de calidad son algo más que un registro de sucesos individuales. Pueden contribuir al aprendizaje entre centros y a la mejora continua.

Incorporar un mejor seguimiento en el proceso

Una mayor visibilidad genera más valor cuando se traduce en una actuación coherente.

Greenyard ha integrado las responsabilidades y el seguimiento directamente en sus flujos de trabajo. La gestión de reclamaciones ofrece un ejemplo práctico. Los criterios de escalado definidos pueden exigir un análisis adicional de la causa raíz cuando se superan determinados umbrales.

El flujo de trabajo ayuda a determinar cuál debe ser el siguiente paso, en lugar de que los equipos tengan que establecer por separado el seguimiento adecuado para cada caso.

Esto permite definir las responsabilidades con mayor claridad y actuar de forma más coherente, al tiempo que se crea un registro trazable de las decisiones y su seguimiento.

Esa misma trazabilidad facilita la preparación para las auditorías. Los equipos de calidad pueden demostrar con mayor facilidad qué información se recopiló, qué medidas se adoptaron y cómo se hizo el seguimiento de los problemas.

Normalización con margen para la evolución

Greenyard también necesitaba que su sistema de gestión de la calidad evolucionara al mismo tiempo que la organización.

Bizzmine ofrece a los equipos la flexibilidad necesaria para realizar por sí mismos numerosos cambios y mejoras en los procesos. Esto permite a Greenyard seguir perfeccionando los flujos de trabajo a medida que evolucionan los requisitos, sin perder la estructura común que los sustenta.

Ese equilibrio es importante en un entorno con varias sedes.

La estandarización proporciona una base común. La configurabilidad permite que los procesos evolucionen a medida que los equipos adquieren experiencia e identifican oportunidades de mejora.

Ampliación del enfoque al ámbito de EHS

La implantación de las normas de calidad y seguridad alimentaria proporcionó a Greenyard una experiencia sobre la que poder seguir avanzando.

En 2023, Greenyard desarrolló una estrategia de salud y seguridad para todo el grupo, diseñada para fomentar la cooperación entre las entidades y lograr una mayor coherencia en las prácticas y en la presentación de informes sobre los resultados.

En 2025, Greenyard adoptó Bizzmine para facilitar la gestión de incidentes de salud y seguridad, la presentación de informes y la supervisión centralizada. Esto amplía el enfoque basado en procesos a otra parte del panorama general de EHS y QHSE de Greenyard.

La gestión estructurada de incidencias ofrece un proceso común para recopilar información, asignar responsabilidades, supervisar el seguimiento y facilitar el análisis. Además, disponer de datos sobre incidencias más coherentes sienta una base más sólida para la elaboración de informes centralizados y la visibilidad de las tendencias.

Para Greenyard, esto supone la siguiente etapa de un proceso que comenzó con la calidad y la seguridad alimentaria, aplicando la experiencia adquirida en un área operativa a otra.

Los resultados

De los datos inconexos a una mayor visibilidad

La diferencia se hace cada vez más patente en la forma en que Greenyard puede gestionar la información entre sus distintas sedes.

Mientras que antes el análisis entre centros requería recopilar datos de diferentes fuentes, Greenyard puede ahora trabajar con información más coherente, responsabilidades más claras y una mayor visibilidad de las tendencias.

Los flujos de trabajo compartidos facilitan el seguimiento de las acciones y las medidas de seguimiento. Los datos estructurados facilitan la elaboración de informes centralizados. Las responsabilidades definidas aportan mayor claridad sobre quién es el responsable.

En conjunto, estas mejoras proporcionan a Greenyard una base más sólida para comprender el rendimiento en todos los centros participantes.

Convertir la visibilidad en aprendizaje compartido

Una mayor visibilidad también influye en lo que Greenyard puede aprender de sus operaciones.

Cuando la información de calidad sigue una estructura más coherente, la organización puede identificar tendencias y detectar aquellas ubicaciones que obtienen resultados especialmente buenos.

Esas ideas pueden, a continuación, traspasar los límites del lugar en el que se originaron.

Las prácticas que dan buenos resultados en un centro pueden analizarse, evaluarse y compartirse con otros equipos. Por lo tanto, la evaluación comparativa interna se convierte en un mecanismo de mejora continua, en lugar de ser simplemente un ejercicio de presentación de informes.

Esta relación entre la experiencia a nivel de centro y el aprendizaje a nivel de división es uno de los resultados más importantes del enfoque de gestión de la calidad en múltiples centros de Greenyard.

Aclarar los procesos para las personas

El efecto también se nota en el trabajo diario.

Los flujos de trabajo estructurados aclaran qué deben hacer las personas, quién es el responsable y cuál debe ser el siguiente paso. La gestión de reclamaciones conecta a las partes interesadas de los departamentos de Calidad, compras, atención al cliente, ventas, producción y otras funciones dentro de un mismo proceso.

En lugar de que la información circule por separado entre los departamentos, los equipos pueden coordinarse en torno a responsabilidades y seguimientos compartidos.

Greenyard también ha observado una mayor implicación de los empleados a medida que los procesos se han ido clarificando.

«De hecho, se nota que la gente está más implicada porque sabe lo que tiene que hacer y cuenta con una herramienta que le ayuda». Olivier Galard, director de Sostenibilidad, Calidad y Salud y Seguridad del Grupo Greenyard

La tecnología proporciona la estructura, pero el valor operativo radica en ayudar a las personas a trabajar juntas de forma más coherente.

De los datos sobre reclamaciones a una mejora cuantificable

El desarrollo del sistema de gestión de reclamaciones proporcionó a Greenyard una base más sólida para la mejora continua.

Los flujos de trabajo comunes permitieron un seguimiento más coherente. La mejora de los datos facilitó la identificación de patrones. La definición clara de responsabilidades ayudó a los equipos a actuar ante los problemas, mientras que la visibilidad entre centros creó oportunidades para aprender de los que obtenían mejores resultados.

Ese progreso se refleja en un indicador de calidad especialmente importante: Greenyard ha reducido su índice de reclamaciones en un 20 % con el paso del tiempo.

El resultado va más allá de la tramitación digital de las reclamaciones.

Greenyard ha creado un proceso mediante el cual la información sobre las reclamaciones puede recopilarse de forma sistemática, gestionarse, analizarse y traducirse en mejoras.

Una mejor información permite obtener una visión más clara. Los flujos de trabajo estructurados ayudan a convertir esa visión en acciones concretas.

Mayor trazabilidad y control operativo

Esa misma base ofrece ventajas que van más allá del rendimiento en materia de reclamaciones.

Greenyard destaca una mayor transparencia y estandarización, funciones y responsabilidades más claras, un mejor seguimiento, datos más fiables y una mayor visibilidad de las tendencias.

Los registros completos y trazables también contribuyen a la preparación para las auditorías, ya que facilitan demostrar cómo se recopiló la información, qué medidas se adoptaron y cómo se hizo un seguimiento de los problemas.

Estas capacidades proporcionan a Greenyard una visión más coherente del rendimiento en materia de calidad y seguridad alimentaria, al tiempo que mantienen a los equipos operativos estrechamente implicados en los propios procesos.

De la gestión de la calidad a una base más amplia en materia de calidad, salud, seguridad y medio ambiente (QHSE)

La trayectoria de Greenyard ha ido evolucionando gradualmente.

La gestión de reclamaciones sentó las primeras bases a nivel intercentros. La gestión documental permitió integrar la información sobre calidad y seguridad alimentaria en un entorno más coherente. La elaboración de informes hizo que el rendimiento fuera más visible. La gestión de incidentes de medio ambiente, salud y seguridad (EHS) está ampliando ahora este enfoque a otra área operativa.

Cada paso se basa en la experiencia adquirida en el anterior.

La división de Frozen está estudiando la posibilidad de incorporar nuevas funcionalidades de Bizzmine para la gestión de CAPA, las auditorías internas y las inspecciones. Otras divisiones están evaluando la posibilidad de adoptar Bizzmine como su sistema de gestión de la calidad. Greenyard también está considerando ampliar aún más los procesos de salud y seguridad.

La estrategia a largo plazo abre la puerta a una mayor integración, pero Greenyard puede determinar ese ritmo en función de sus propias prioridades operativas.

Una implementación bien orientada nos ha proporcionado experiencia práctica. Esa experiencia sirve ahora de base para decidir en qué ámbitos un enfoque integrado puede aportar valor añadido en el futuro.

Resumen de los resultados

  • Gestión estandarizada de las reclamaciones en 10 fábricas de cuatro países

  • Gestión centralizada de la documentación sobre calidad y seguridad alimentaria

  • Mejor calidad de los datos, de los informes y de la visibilidad de las tendencias

  • Funciones, responsabilidades y seguimiento de los procesos más claros

  • Mayor colaboración interfuncional y participación de los empleados

  • Identificación y puesta en común más sencillas de las buenas prácticas entre las distintas sedes

  • Reducción del 20 % en la tasa de reclamaciones a lo largo del tiempo

  • Información más completa y trazable que facilita la preparación para las auditorías

  • Gestión estructurada de incidentes de salud y seguridad y supervisión centralizada

  • Base para las medidas correctivas y preventivas (CAPA), las auditorías internas, las inspecciones y una posible expansión futura a más centros

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